"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Wednesday, 18 October 2017

EMPLAZAMIENTO REBELDE (en el barro del tiempo)






                                                                                                                                         Octubre 2017


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De los vertederos ilegales extraigo gran parte de los recursos que necesito para mi supervivencia. Dependo casi enteramente de esas improvisadas escombreras. Los materiales que aparecen y desaparecen en la zona son las presas que alimentan a mi espíritu. Como animales mitológicos, aparecen y desaparecen de un día para otro, alumbrados por el misterio del azar. 

Digo que esa materia, esos desechos, son objetos espirituales, por eso me hago cargo de ellos. Despojados de la utilidad para la que fueron diseñados, y desvencijados por el uso y el paso del tiempo, vagan errantes como monjes bajo la lluvia.

Mi tarea es acercarme a ellos y entablar un diálogo de silencios. Normalmente ellos me piden que les mire de otra manera, me dicen que aún tienen otra vida reservada. Es cuando uno entra en juego; en una suerte de adivinación uno tiene que descubrir esa vida reservada. Piden de mi escasa energía pequeños esfuerzos para elevarlos, para convertirlos en ellos mismos, sin utilidades ni servilismos de por medio. Para mostrar la otra cara de la materia: del desecho al rehecho, de la utilidad al arte.

Aún no sé si ellos, mis amados desperdicios, son conscientes o si sólo sospechan que son canales por los que circula la sangre sólida de un dios elástico. Dios es una entelequia materializadora, una presencia que se volatiza con la voluntad. El hacer, el obrar, es sólo una aproximación a esa presencia escurridiza que no deja de ponerte y quitarte cosas en la bandeja de la tierra.

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Reciclar no es un término que manejo normalmente, y en mi quehacer, en ninguna circunstancia. Tomar de la basura algo para reutilizarlo tiene el valor de salvar una vida. La materia, sea cual sea su naturaleza,  que tras pasar por la trituradora de la razón poética, siga en pie, merece el tratamiento de escultura. Toda escultura debe supurar espiritualidad por sus cuatro costados.

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Por otra parte, destaco esos desechos en medio de los campos como esculturas que denuncian a la actividad ilícita de tirar basura donde no se debe y de cómo mediante una ligera intervención los desperdicios pueden elevarse a otra categoría. Todo vertedero ilegal, toda escombrera improvisada es un espejo de nuestro tiempo. Y mi actividad, ávida de nuevas posibilidades, también lo es. El tiempo tiene un nuevo barro con el que tratar.

Wednesday, 4 October 2017

GLOSARIO DE CONTIENDA (segunda parte)


                                                                                       
                                                                                           Septiembre 2017

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3. PAZ ARMADA (manual para una tregua imposible)

La modernidad mantiene la idea de plasmar el trabajo como el primer fundamento de la obra de arte, el trabajo de estar en primera línea de combate, de resistencia, de guerra. El ser humano ha asumido de un modo bárbaro su naturaleza guerrera bajo la apariencia civilizada del trabajo. 

Lo normal es formar filas y partir hacia el campo de batalla, sea cual sea su apariencia. El noventa por ciento de la población es mercenaria, y lo saben. Abren fuego desde que se levantan, reciben su soldada a fin de mes y así se mantiene la guerra por doquier y con agrado.

Mostrarse al mundo supone entrar en guerra, estar expuesto a  ofensivas frontales y laterales, directas o indirectas, de primer nivel o de baja intensidad. Mostrarse al mundo supone intervenir en él sin miramientos ni compasiones. Condescendencias las justas. Arrojar al mundo un arma para combatir nuestro cansancio, o para expresarlo, arrojar al mundo un arma que te amenace, te saque de casa y te ponga en guardia contra toda normalización y gregarismo, contra toda idiotización, contra todo rivalismo y canibalismo.

Mostrarse al mundo supone disponer de un arsenal de defensa, de un cuerpo teórico que sea físico, que sirva de coraza y de bandeja para que el mundo sepa el porqué de mostrarse. Hay seres que se arreglan para no ocultarse, hay seres que van directos a la luz, -como la luz a ellos, y siguen su estela como el único camino a seguir.  

Mostrarse al mundo no tiene que ver con ser visibles, es más como quien habla con el vecino y no tiene otra intencionalidad que hablar con el vecino. El vecino es el mundo para muchos y el vecindario una especie de  sistema solar. En cualquier caso, mostrarse al mundo es una fase más del proceso. No tiene mayor importancia.

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4. PRINCIPIOS DE UN PROSCRITO (notas de una declaración desestimada)

Asumo toda soledad y toda sinrazón como mis señas de identidad. No necesito aprender idiomas, no necesito conocer a más gente ni ganar más caudales ni ser más feliz. Eso creo. Supongo que estoy en la plenitud de mis días y no quiero tirarlos a la basura. Supongo que hablo desde una cima donde nadie me escucha. He luchado toda una vida para lograr esta posición fuera de las trincheras y es ahora cuando puedo decir que comienza mi trabajo. 

Mostrarse al mundo no es tarea fácil. Qué me interesa que el mundo sepa de mí. Mostrarse al mundo es no tener reservas, es desnudarte, no esconder ases en la manga ni escudos en el corazón. Mostrarse al mundo no me es ajeno, de algún modo estoy acostumbrado. Otra cosa es que el mundo te mire.

Aún con ello, debo administrar mi voluntad y ser prudente con mi entorno. Alternar asuntos y hábitos. Lo mejor para pasar desapercibido es colaborar en actividades humanas de índole agrícola: recolectar tickets y piedras, regar a otros seres, consumir, ceder ante las inclemencias, pisar la cocina.

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5. PRUEBA DE FUEGO (y otras piromanías)

Solo quiero aprender a manejar armas de fuego con las que verter mi fuego sobre el mundo, armas de fuego como los pinceles y la pintura, como el lápiz y el papel, como la piedra y el espacio. El fuego es real y es metafórico. El fuego es todo aquello que te arde en los ojos y provoca incendios en tu mente. El fuego es todo aquello que te arde en la sangre y sacude y espanta y empuja a lo tibio lejos del curso de tu vida.

Fuego para arrasar los campos secos, fuego para obtener las cenizas que abonen la realidad. Fuego para llegar al fulgor de la verdad, fuego para apagar la mentira de estar muerto, para aniquilar la necedad de todo abatimiento, fuego para crear la luz en las tinieblas.

Ese fuego solo puede estar contenido y ser detonado por una inteligencia salvaje, lejos de la mansedumbre, de la domesticación y del estado del bienestar, -que tanto malestar causa. Lejos del grupo, en su núcleo mismo. Fuego, -fuego -a -discreción. Cortinas de fuego tiene la mansión de mis sueños.

La prueba de fuego es resistirse al fuego, dejarlo contenido en la cabeza de la cerilla que eres. La prueba de fuego es domesticar a la inteligencia salvaje, civilizarla, sofisticarla mediante una forma y un mensaje. La prueba de fuego es ese mensaje mismo, el contenido del fuego y de redefinirlo. Cómo queremos que sea y sobre todo a dónde aplicarlo, hacia dónde dirigirlo. En camino estoy. De momento, me conformo con reencarnarlo ...- en el cigarrillo que te enciendes.

Tuesday, 26 September 2017

UN MONTÓN DE PIEDRAS (y un cerro de palabras)




                                                                                                Septiembre 2017  



Por lo que me consta, majano es el nombre que tiene este tipo de construcción en tierras de Castilla y de Extremadura. Su origen es de índole agrícola, aunque son muchas las derivas que puede tomar. Estos montones de piedras se van acumulando por doquier: en medio de los llanos, al borde de caminos, en playas, cascadas, en cumbres de montañas. En los parajes últimos, o primeros.

Los majanos dibujan el paisaje, lo crean, lo singularizan. Dotan al territorio de una señal poderosa, de un punto estratégico, de reunión, jurídico o religioso. Hay teorías que afirman que con la eclosión del cristianismo muchos de estos túmulos fueron transformados en cruceiros. Me pregunto por qué se pueden encontrar a lo largo y ancho de el mundo. Parece que el hombre siempre ha estado amontonando piedras, sus razones tendrá, aunque más bien creo que se debe a un instinto ancestral, grabado a fuego en nuestro código genético. 

Estos montones de piedras tienen distintos nombres en según qué regiones. Cairns en la Europa atlántica, Apachetas en Suramérica, Ovoos en Mongolia. En la mitología clásica también tiene su hueco, que se lo digan a Hermes. En La Bíblia un montículo de piedras fue elegido como símbolo del pacto entre Jacob y Labán, y en la Antigüedad son señalados como puntos sepulcrales y rituales. También como torres de vigilancia. Es incuestionables: un montón de piedras siempre ha dado un juego bárbaro. 

Una variante de estos montones de piedras son los mojones, cuya utilidad es indicar los caminos a los distraídos caminantes y hacerlos visibles en épocas de nevadas. También se pueden ver muchos sin utilidad alguna, las stone balance que se le llama. Sólo buscan la belleza del equilibrio, -y desafiar a las leyes de la gravedad, y de la paciencia. Más que montones son hileras de piedras sometidas al frágil equilibrio que les ha dado la mano del hombre. Fragilidad, equilibrio y fugacidad en estado sumo, cualidades que el hombre expresa a través de un material nada frágil ni fugaz. 

La mano del hombre, ese desafío, ese milagro hacedor (y destructor), instrumento primero de la voluntad y de la inteligencia. La mano del hombre, maniática de la belleza, del horror, de lo imposible. "Pienso con la yema de los dedos", dejó escrito Carlos Edmundo de Ory. La mano del hombre, esa antena del cerebro, ese gesto parlante, esa raiz del cuerpo, es quizás la fuerza transformadora más potente que hay sobre la faz de la tierra, y lo primero que eligió fue una piedra. Nada más útil ni más a mano.

Yo creo que todo majano es una sombra nuestra, que señala nuestra existencia y desvela nuestra enfermedad: la vanidad. Son pocos los hombres que no quieren trascender a través de un cúmulo de piedras, que renuncian a emplear las vértebras de lo eterno como huellas de su paso por el mundo. Señalar el lugar sin estar a espensas de la historia es otra cara de la vanidad. 

Solo atienden a una razón genética: marcar el territorio, como el perro que orina. El hombre es un conquistador y la tierra su amada. La tierra deja besos sobre la tierra que el hombre amontona. Romances son los majanos, composiciones secretas, murmuraciones minerales, cuevas abiertas, alientos sexuales. Hace tiempo que ya lo sabéis, escasos, cabales y estimados amigos: la piedra es mi demencia y mi delirio. 


CAIRN OF HEAVEN (with Lewis Carroll and Alice )



"Existe una pobre clase de memoria que sólo funciona hacia atrás."

Lewis Carroll
(Alicia en el País de las Maravillas)

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Cualquiera diría que es una nube que corona la cumbre, pero no, es otra montaña que ha venido volando, como una isla flotante en el mar disuelto de los aires. Despegó como un dirigible, como una ballena hinchable, como un tarta de cumpleaños desecha. Cuando no hay banderas todo es más amable, -dijo ella tan inocente.

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En la parte inferior habitan trozos de hielo que flotan en el lago.  Los trozos de hielo son también islas, y guardan en su interior las letras de la palabra Aprende. Aprende a mirar, - dijo él. Aprende a verbalizar el paisaje que has creado. Aprende a penetrar en su misterio. Aprende a transmitir tus sueños en directo. Aprende a soñar con la seriedad del niño que juega, -dijo el otro. 

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Lo cierto no discute con lo fantástico, se limita a dejarle su espacio. Y a aplaudirlo.

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He creado con tinta nuevos arrecifes marinos. Ya puedo ver el fondo del lago y su superficie;
 e incluso de dónde procede el agua que le compone. 

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La montaña es un hongo de cristal gigante que esparce sus esporas como esponjas en el aire. Esponjas, piedras del aire que peregrinan como aerolitos.

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Pensar es empezar a dejar de ser tú. Eso ni se duda, -me digo.

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Tuesday, 19 September 2017

APACHETA SIN TIERRA (señalética de la huella y estampa intervenida)





Ficha técnica
Medidas: 50 x 38,5 cm.
Papel: Canson Barbizón 300 gr.
Técnica: Fotopolímero y gofrado, aguada y lápiz.
Planchas: 1 (fotopolímero: 29 x 18 cm.) + 3 (matrices para gofrado)
Título: Túmulo I
Autor: Carlos Medel Redondo
Precio: 220 €
Ejemplar único

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Quiero juntar a todos los túmulos, amontonar a todas las piedras. No sé su por qué. Por instinto. No tengo ninguna otra razón. Supongo que necesito una base sólida para empezar mi edificio. Supongo que necesito arrastrar un basto material para señalar mi fuerza de trabajo, o para llamar la atención a los dioses que se aburren por los campos. 

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Junto munición. Disparo al horizonte y a todo bicho viviente. Disparo al sol. No os acerquéis, entendedlo: sólo estoy defendiendo mi territorio.

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No me llaméis loco ni misántropo. Si venís con alguna ofrenda os invitaré a casa, a la casa de mis afueras, donde duermen mis crías momificadas, donde la memoria perdió su mentira, donde la materia es sólo materiávida, elevada a sí misma.

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Llevo una semana acampado aquí. Es un experimento habitar en este lugar. Ver si las autoridades toman partido o no. Ver en cuánto tiempo la autoridad se encarga de tocar los cojones. Mientras no tengo ni que pensarlo. Ya ves, aquí, en un sitio olvidado, en un vertedero de la memoria, en un no lugar con identidad propia. Acampar aquí es un experimento para probarme, para medir mi paciencia y mi miedo. Los "sintecho" encuentran su techo y su límite, aquí, bailando alrededor de este monumento sin nombre y sin tierra.

Wednesday, 13 September 2017

PUERTA A UNA MATERIA QUE LATE (y otros milagros aparte)


                                                                                            Septiembre 2017


La tierra diseña formas destinadas a engendrar vida con tal profusión que no hay tierra que abarque tanto engendro. Los hombres tendemos a emular sin pudor esta tendencia de la naturaleza, claro que de un modo tan burdo y artificioso que parece más un fingimiento cuando no una triste parodia. Pero en esas estamos.

Tendría que analizar los modelos ideográficos dominantes en la historia de las mentalidades para reforzar mi afirmación y ser más claro de lo que acostumbro a ser. No me interesa. Arrastramos una condena, una idea que impregna cada una de nuestras creaciones: el miedo a la muerte. El miedo a la muerte es el oxígeno tóxico de occidente, un miedo que se reproduce a su vez y afecta a todos los hombres, hasta convertirlos en bichos vivientes, conscientes de que todo tiende inequívocamente a fenecer.

En mi opinión, no es tan mala ésta visión. La tradición también ha sabido combatir la muerte mediante el carpe diem en el mejor de los casos, y el alzamiento del difunto, con la intención de perpetuarse en la memoria de su comunidad, en el peor de ellos. El cristianismo es quizás el ejemplo del que mejor puedo servirme. La ficción católica y el rollo de la resurección ha tenido tanta vigencia que ha creado una especie de cárcel mental.

La vida es un milagro sometido a la vida: la hierba esquiva la piedra y florece. Quiero decir que no hay milagro que no esté condicionado, o que todo milagro arrastra alguna especie de maldición. Hagiografías, memorias trastornadas, milagros cotidianos, contemplaciones de espesuras vacías -y de vacíos espesos, misiones tránsfugas, épicas desilachadas y alguna opinión sobre el arte en pleno siglo XXI. Un milagro, como decía.

El artista tiene una obligación: crear obras que le sobrevivan. Mentira, falso, incierto. En cada obra el artista se representa y de algún modo fuerza una resurección, lo mejor es que parezca que no esté planificada y que en ella no se detecte mediación alguna de las divinidades. La resurección es sólo la fecundación ficticia de una imaginación que sueña hacerse materia viva, una materia que late mientras articula pavorosamente un galimatías impronunciable, del cual he tomado aquí nota como mejor he podido: de puro milagro.

Monday, 11 September 2017

PRIMERAS CURAS (en el espejo de una metamorfosis)



                                                                                                                                     Septiembre 2017 

Si antes las estructuras pergeñadas buscaban simular templos para ahondar en la tierra como forma de adoración, ahora las estructuras buscan a guerreros para protegerla. La tierra libre que hemos heredado está en vías de extinción, como un animal cazado bajo la impunidad y capricho de los más poderosos. La metamorfosis sobre la que opero viene a cuento y es por lo demás urgente y necesaria. No me preguntéis su porqué.

La tierra siempre se ofrece, bajo su esplendor silencioso, a las tareas de reconstrucción. Muda de camisa y a veces de uniforme, en función de si sube a la oficina o baja a montar guardia. La tierra sobre la que habitábamos también nos representaba e identificaba, y es ofensa para nosotros comprobar que la tierra ya no nos pertenece, y apenas nos quedan cuatro paredes para encerrarnos y cuatro calles para correr como ratas. En cierto modo puede parecer una visión exagerada; no lo creáis amigos. 

No cuento con nadie para reconquistar los campos libres de mi comunidad. Yo soy el que me reactivo mediante ésta lucha con el vacío para reconquistar mi libertad. En este juego de espejos la tierra y el yo nos miramos como cómplices de la misma obra. Es decir, la pérdida de las tierras libres que hemos heredado es tanto como la pérdida de los derechos que hemos ido conquistando.

La doble lectura de la obra transita entre las esferas de lo personal y lo político con una soltura que provoca confusión. Esa misma confusión es la que pretendo elevar al límite con la intención de crear un entramado de relaciones, de espejos, que nos devuelva la luz necesaria para entender la importancia de los estrechos vínculos que nos unen a ésta tierra sin nombre.

MEMORIA Y LADRILLO (obra en un territorio ignoto)




                                                                                                                                      Abril 2017


Vuelvo sobre los pasos dados y repaso el fulgor de las huellas que un día quedaron sobre la tierra. En verdad no tengo otra cosa. Soy el trasunto marchito de una vasta memoria, y el ladrillo la memoria externa de la que me sirvo.

La memoria es un extraño territorio. Aparece y desaparece en la niebla del tiempo. La memoria es la tierra en bloque con forma de nube, que, cuando llueve rellena en nosotros el molde de lo que somos. Esa lluvia es también caos y escritura, un laberinto de signos que flota sobre la tierra y nos moja la cara, sacudiéndonos de encima el sueño que nos apresa.

El ladrillo contiene la memoria de un territorio como sujeto y objeto arqueológico; el tiempo se expresa en la corteza de su piel dormida. La memoria no es memoria hasta que habla, hasta que sale a la superficie, delimita un territorio y se expresa sobre él. La memoria es un territorio mental personal que pasa a ser colectivo.  La memoria es un mapa del tiempo, una nebulosa inconquistable: siempre hay reductos y núcleos de resistencia.

Vuelvo sobre los pasos dados y hay veces que me pierdo en el camino. No hay memoria que soporte la verdad de lo ocurrido ni hay verdad que soporte tanta memoria. La memoria es quizás ese camino de regreso de cuando te pierdes a cuando te encuentras, la reconstrucción de un camino a casa. La memoria, esa gran desconocida, que de vez en cuando te invita a volver sobre los pasos dados.

Wednesday, 6 September 2017

GLOSARIO DE CONTIENDA (primera parte)






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1. BAJAS DE COMBATE (soldados de arcilla y sol)

La visión de los muertos sobre el campo de batalla produce siempre una inequívoca desesperación, mezcla abrasiva de dolor, ira e impotencia. Es lo que suele ocurrir cuando decides habitar en un campo semejante. Yo estoy en guerra contra el mundo de tal modo que el mundo no parece enterarse. Mi lucha es en balde. Cuánto mejor. Yo arriesgo mi vida aunque esté al margen de la vida; yo pongo toda mi carne en el asador de los días -crematorio de rosas- y alimento con mi trabajo la siembra yerma de un hormiguero lejano. Por lo demás todo roza la perfección.

Todo roza la perfección, hasta cuando las heridas de muerte se dibujan con una claridad impecable, lo cual permite vislumbrar el momento del hachazo, el momento preciso cuando, con un grito, se cercenan los miembros y el degollamiento salpica sobre nuestro rostro lascas de sangre. Las heridas detentan la honda huella de la espada, y el ladrillo triturado atesora las líneas maestras de la demolición.

Diría que con estos cadáveres han caído parte de la cúpula de un secta benigna, pero no lo diré. Diré lo que todos ya sabéis, que por mucho tiempo que trascurra el ladrillo y la piedra siempre tendrán adeptos alejados de las leyes de la lógica y el confort, y que la convivencia con el ladrillo avanza en silencio, arrastrando a la humanidad hacia las nuevas formas de lo inútil.

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2. LADRIFORMES (nuevos uniformes para los caídos)

La imagen de los ladrillos partidos dan una nueva vida al ladrillo. La nueva forma, obtenida a partir de su quiebra, de su fragmentación y deformación, es una reivindicación del ladrillo, en diferentes planos, y supone su resurección bajo una nueva apariencia.

Su quiebra nos ha permitido observar su interior, el cual nos habla de su composición y ofrece un color encendido difícil de igualar. Es lava sin oxidar; es sangre semiseca y tinte mineral: carne de momia fresca.

Los ladriformes responden a la realidad de superar una quiebra, de encajar un golpe, de vestir una derrota. Los ladriformes responden a la necesidad de reponerse, de combatir a la inconsistencia que nos acosa y de hacerse cargo de los riesgos que asumimos al seguir respirando.

La visión de los ladrillos partidos dan autonomía a sus partes y a la vez sus grietas dibujan un nuevo ladrillo, que puede tener semejanzas con lo real (un pié, un gigante, un miembro, una espiga) o no tenerlas y pasar a formar parte de un laboratorio de escultura, que es precisamente lo que más me interesa del asunto. Con la quiebra del bloque de ladrillo se abre un nuevo infinito.



Monday, 24 July 2017

HERIDAS DE GUERRA (y plan de recomposición)






De nada sirve despertar a base de martillazos, de nada sirve guiarse por señales que conducen a la nada. He vuelto a mis campos después de casi dos meses y encuentro los símbolos de reactivación descompuestos, como si fueran fortalezas destruidas en un campo de batalla. Alguna máquina pesada destinada a la roturación de los campos o alguna cosechadora ha pasado por allí y ha triturado el martillo entero (qué paradoja!) y la mitad del templo circular. La lógica del mundo no necesita del proceder de los símbolos sino de veraces intercambios comerciales. La agricultura se impuso ya en el neolítico y con ella la gestión de los excedentes y el crecimiento urbano, -diría algún sabelotodo.

Recojo  fotográficamente los daños causados. Como un inspector analizo la escena del crimen, me acerco a los cadáveres, examino las heridas mortales, huelo el dolor y detecto en el aire los moscardones de la muerte. El verano es hoy la masa putrefacta de un edificio desecho. Ciertamente es un material nuevo para la reflexión.

No he podido salvar a muchos de los maravillosos ladrillos que tanto admiraba, es más, he provocado su destrucción con la intención de exhibirlos y reactivar el lugar. Si los hubiera dejado en su sitio seguirían enteros, útiles para el olvido y la historia por decenas de años más. Tocar algo, por leve que sea, tiene sus consecuencias; tocar algo para modificarlo es asumir ciertos riesgos. Quién iba a sospechar que aquellas huellas de vehículos apenas perfectibles eran el sendero estacional de maquinaria agrícola. La lección está en bandeja: por muy atento que estés y por muy buenas que sean tus intenciones no estás a salvo de funestos imprevistos. Y no quiero más dramas. 

Pienso en recoger los fragmentos, algunos en recomponerlos con colas y pegamentos,otros, los más dañados, en triturarlos del todo para extraer una arena rojiza. Pienso que pensar en estas tareas me alejan del verdadero meollo de la cuestión: seguir construyendo en otros parajes, seguir circunvalando la periferia de Leganés, como un antecesor nómada a esta desquiciada era. La temporada de recolección ha terminado por estos lares, pero antes habrá que sanar las heridas de guerra.




Wednesday, 12 July 2017

EL MARTILLO DESPERTADOR (o la señal desterritorializada)





"Sigo bregando en tierra de nadie, adquiriendo una conciencia que me empodera sobre estas tierras. Yo soy nadie, por lo tanto estoy autorizado a decir que son mis tierras, que en ellas trabajo y a ellas me entrego. Tanto nos han despreciado, -a las tierras y a mí- que nuestros lazos se estrechan creando vínculos de sangre."

Encuentro en un ensayo de Maria Teresa Herner (revista Huellas, nº 13) información al respecto. Bajo el título de "Territorio, desterritorialización y reterritorialización: un abordaje teórico desde la perspectiva de Deleuze y Guattari", María Teresa trata el tema que me interesa con el prisma de la filosofía, del contexto postestructuralista, de la metafísica de la presencia y de la teoría de los signos; y ahí ya me pierdo del todo. Sin embargo extraigo algunas notas y me centro un poco en algunas líneas que han sido centro de investigación y debate durante décadas.

Para empezar anoto la definición (no tiene desperdicio) del concepto de desterritorialización: 

"Referente a la pérdida de territorio, pugnas de poder; donde te condena a vivir en sitios indiferenciados, donde se rompe toda relación con la historia y la memoria de los lugares, donde existe una amnesia territorial que puede significar extrañeza y desculturización."

Claro está que mi problemática individual es extensible a una gran parte de la sociedad. Ahí lo dejo,-por ahora.

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Quería dar un martillazo sobre la tierra con la misma intención que Miguel Ángel lo dio sobre la rodilla de Moisés. Bounarotti estuvo más acertado: el martillazo hay que darlo al humano, aunque sea de piedra. Nietzsche y Zaratustra también lo tenían claro.

Quería dar un martillazo sobre la tierra para despertar a los muertos y que hagan temblar a los vivos. Pero me ha salido una señal sin nombre, una señalización hacía ningún lugar: una indicación de huida. Creo en el azar, creo en bandhus, en esas conexiones atemporales de signos, conceptos y mentes. No es casual ni el martillo ni la señal, aunque yo sea el primero en sorprenderme.

Monday, 22 May 2017

LA HUELLA DEL FUEGO (land art y grabado)






Spiral Land es una obra compuesta por los carbones y ladrillos 
hallados en medio de un incendio a las afueras de Leganés. 

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El pasado 21 de febrero hice entrega y presentación del proyecto fin de ciclo de grabado y estampación en el salón de actos de la escuela Arte10. Bajo el título de La huella del fuego, he realizado 10 planchas de fotopolímero aplicando la trama estocástica como base técnica. Setenta estampas numeradas, más pruebas de estado y otras estampas intervenidas.

El proyecto incluye dos libros (Memoria y Documento gráfico) encuadernados con cola caliente y pastas blandas en negro, de diferentes tamaños. Os muestro el texto que preparé para la presentación, del cual dejé algunas cosas en el tintero con el fin de ser lo más breve posible.

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....Y ahora toca presentar mi proyecto, titulado LA HUELLA DEL FUEGO,  que consiste en el diálogo que establezco con un paisaje en concreto. Un paisaje calcinado, un llano en cenizas  en el cual intervengo con una serie de caracteres gráficos  (como letras, números y espirales) formados con materiales del lugar.

La idea nace de compaginar el Land Art (movimiento que utiliza la naturaleza como escenario artístico) y el grabado, mediante la técnica del huecograbado en planchas de fotopolímero.

Técnicamente es importante destacar el uso de la trama estocástica o de frecuencia modulada, cuya misión es  la de descomponer la imagen digitalmente para su posterior trasferencia a la plancha de fotopolímero) pues no es lo habitual a la hora de trabajar en este medio  que se conoce popularmente como fotograbado.


-La edición completa consta de 70 estampas / papel Hannemülhe 300 gr. / contiene 7 carpetas, cada una de las cuales dividida en dos partes o secuencias autónomas y complementarias: Cuaderno en llamas y Campo de visión, compuestas cada una por cinco estampas (en formato A3).

-La técnica: Huecograbado sobre planchas de fotopolímero/ a través de la trama estocástica o FM, (frecuencia modulada).

Creo que los resultados conseguidos son óptimos y que ahora le toca al jurado aquí presente valorar mi propuesta.


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El proyecto fue calificado con la máxima nota. Mi alegría aún perdura. Y además otra: la estampa que aquí muestro ha sido seleccionada en el Certamen de Arte Jóven que organiza anualmente la Calcografía Nacional. En cuanto sepa las fechas de la exposición del certamen daré noticias. 

Thursday, 18 May 2017

NUEVAS RUINAS (nuevos sueños)



Ladrillos antiguos, macizos, a mi entera disposición. Campo. Silencio. Algún moscón , hormigas y las avionetas de Cuatro Vientos sobrevolando las nuevas ruinas. Nuevas ruinas para mí, porque quizás tengan ciento cincuenta años de antigüedad, o trescientos. Amo a estos ladrillos, a unos más que otros, -y eso también es cierto. R. Smithon prefería dibujarlos.

El ladrillo es la piedra del homo constructor, la pieza que marca el inicio del Holoceno. Transformo el abandono de un lugar, lo reactivo. De ruinas y olvido pasa a ser una obra abierta. Restos de una caseta de campo de cinco metros cuadrados del que salen signos y grafías. Trabajo en dos de sus caras (norte y oeste) haciendo símbolos básicos con los ladrillos recuperados. Otros son extraños, a medio construir, amagos de estructuras que quedan a la espera de la inspiración. El resto se queda como estaba. Es bueno dejar algunas cosas tal cual las encontré. Digo que es bueno pero es igual, lo que quiero decir es que así, interviniendo en dos lados e ignorando los otros dos se toma mejor perspectiva de la voluntad que me guía, del estado anterior y posterior a mi trabajo.

Campo, silencio, campo, silencio, ladrillos, avionetas. Bloques a la medida de la zarpa humana. Planchas de tierra apretada, apelmezada y atemperada por cien días de sol. Ladrillos de adobe, de barro, de arcilla, hechos con toscos listones de madera. Ladrillos curtidos por la intemperie del tiempo.

Su peso en la historia del arte es incalculable, pero lo podemos dividir en dos grandes periodos: el antiguo y el industrial. Aquí ya entraríamos en historiografías, y sinceramente me da pereza iniciar ese giro argumental. Prefiero pensar en el remate efímero con que va rubricada la imagen: ese tela de poliespan que quería ser serpiente volátil, o bandera de un imaginario tibet mediterráneo y que finalmente simula la estela de mi paso; una suerte de interrogante que trabaja incansablemente sobre las nuevas ruinas. Una estela de condensación sobre la tierra que se ha caído del cielo. Tal vez tengan la culpa las avionetas de Cuatro Vientos, que me dicen que las monte, que desde el cielo se ven otras cosas, que desde el cielo también se puede escribir. De momento, sueño con un drom.

Monday, 15 May 2017

CAMPO DE VISIÓN (y la puerta al más acá)


Estampa digital, 2017
Edición: 20 ejemplares

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El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma."

B. Brecht

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La reconstrucción de un paisaje puede emitir un flujo de energía insospechado. A menudo, los paisajes que se sitúan en los límites de la urbe escapan de toda racionalización humana, y los niveles de entropía que pueden darse en estos terrenos son bárbaros.

Bárbaro es nuestro trato, viejo amigo. Lo vamos dejando de lado en el vertedero del tiempo, vamos acumulando las cáscaras de nuestros deseos y seguimos cumpliendo de un modo intachable con nuestras obligaciones de ciudadanos. Hasta que ocurre. 

El encuentro del lugar, de los elementos, de uno mismo. De las posibilidades, del pulso. Quiero hablar con él. Habitarlo. Hablar desde él. Dar el golpe y la caricia. Dar el impulso, el electroschok, la desfibrilación a la tierra. La entropía acumulada obliga al espíritu creativo a ponerse en marcha.

A ojos del mundo debería ser un aviso, un toque de atención sobre un terreno que necesita ser tratado. Es mi demanda a la sociedad de hoy, a las autoridades, al cielo. Hacer revivir estos espacios, antaño huertas productivas, hoy pasto de vertederos improvisados. Pasar de la desterritorialización a la territorialización de un espacio.

Es una contradicción, lo sé. Que a la vez quiera que permanezcan así, en el olvido institucional, en el páramo de la amnesia comunal, en el extrarradio despoblado. Estas tierras ofrecen otra aventura al paseante, una suerte de senderos virginales por los que se encuentran señales de sangre, perdices y cables pelados -entre un sinfín de signos.

Ciertamente, la gente no quiere ya trabajar la tierra, al menos la mayoría de la gente. Prefieren la suerte de las calles, sus cadenas, sus trapicheos y cotilleos, sus nóminas, recibos, tickets y justificantes. Que nos dejen a  nosotros la tierra, esa que no quieren, que nosotros, seres de las artes reflexivas, hallaremos en ella el lienzo y la fragua, el agua y el fuego, la semilla y el fruto...Si nadie se interpone.



Monday, 17 April 2017

SIGNATURAS (desvelamiento y enigma)


   

Las letras han empezado a habitar las cenizas como nuevos brotes tras el incendio. El vasto silencio opera como magma y tras ese magma de silencio queda otro silencio. Despierta la huella del fuego como el balbuceo de un niño recién nacido. El silencio cede al estiramiento de la vida, al progresivo alzamiento de la voz. Existo, -dice. Existo, -e insiste. Soy la E que se pronuncia en medio de las cenizas, el cuaderno en llamas de un dios invidente.

Persigo que la letra se perciba como  signo, desnudo, natural, despojado de significado. Como si fuera una arquitectura. De hecho mi pretensión se acerca a construir un desvelamiento escultórico, un enigma que resuelve el paisaje en voz baja.




Tuesday, 4 April 2017

EN TIERRA DE NADIE (habitar el far west)







Septiembre 2016


I

En  Tierra de nadie abundan buscadores de oro y tramperos, husmeadores de las afueras, enfermos de los adentros. Es el mito del far west  que repite su fórmula en otros muchos lugares colonizados por el capitalismo y otras fiebres, solo que con mayor proporción de desencanto que de esperanza.

Tierra de nadie es un territorio maltrecho y maltratado, un despojo, pero también un superviviente de la frontera. Por ahora, porque las cosas pueden cambiar. Siempre lo hacen aunque no nos demos cuenta. Tierra de nadie no es exactamente el far west o la estandarización de un territorio, si no todo aquello que escapa a una sociedad legislada y a una racionalización del suelo. Sus señas de identidad son las del forajido, las del fuera de la ley, las del misántropo; pero también la de los amantes del caos y de la naturaleza.

En tierra de nadie hay bellos senderos y se oyen aves que cantan y graznan. Y disparos al aire. En tierra de nadie caben todos aquellos que carecen de lugar. Yo, don Nadie, hijo del señor de la Nada, me proclamo legítimo heredero de estas tierras. Mi potestad sobre estas tierras me autoriza para fundar un Estado, y como funcionario mayor someto a estos territorios a mis leyes y fronteras.

Yo, don Nadie, crearía un nuevo estado independiente destinado al arte. No sería necesario solicitar permisos de residencia, ni declaración de intenciones. Ya sabéis que lo mío es proponer utopías, recomponer épicas perdidas, recuperar el pulso de aquellos que se vieron marginados en un tiempo y que tan sólo proponían nuevos modelos de sociedad (véase los falansterios de Charles Fournier), vías de escape sostenibles como alternativas a la progresiva decrepitud del modelo social que actualmente abrasa a muchos de nosotros.

Habitar es una forma de exponer. Yo quería haber habitado en la sala del Julian Besteiro cuando expuse allí mis piedras. En tienda de campaña, en una cama, en medio de la sala, al estilo de Joseph Beuys envuelto en una manta. Manipular desde allí las luces y los sonidos; enfrentarme a los visitantes como una sombra que recorre la sala. Aguardo el tiempo para que se cumpla, aunque se haya cumplido ya en mi pensamiento, con tal fuerza y perfección que difícilmente la realidad pueda superar.

Gracias a la escritura por cumplir con esta performance. Gracias a todos los signos gráficos creados por nuestros antepasados, acadios, fenicios, griegos y romanos. Gracias a todos los que mediante la lectura me hacéis estar más vivo. Gracias a mis padres por dejarme ésta herencia, a mis amigos por ponerla en marcha, y a John Wayne por enseñarme tanta piedad sin necesidad de soltar las armas.

PIEDRA Y PEPINO (cromlech de un psiquiátrico)


Habito en un pueblo conocido por su psiquiátrico, de hecho, vivimos a pocos metros. Don Benito Perez Galdós lo cita bastante en Fortunata y Jacinta, y no recuerdo qué otros literatos y gentes de letras mencionan a Leganés como sanatorio mental.  La Casa de Dementes de Santa Isabel, se llamó en un principio. En Bermeo hay otro psiquiátrico; allí hay más dementes de ciencias. En fin, -y empiezo.

Quiero tomar un derrotero loco en esta entrada de grandes pedrolos. Me gusta pensar que estas piedras estaban antes de que se fundara Leganés, o que es la construcción simbólica y fundacional del pueblo. Y no los pepinos, que no tienen nada de artísticos ni de orográficos ni de metafísicos.

Sin embargo no hay que negar que la congregación del pepino suma adeptos, y sobre todo desde el ascenso de su equipo de fútbol a primera división. La cancha que el pepino tiene en el mundo del arte se reduce a Warhol y al mal gusto, a menos que lo pringuemos en la cocina o en el humor, donde tampoco mola demasiado. El mal gusto, por otra parte, puede ser muy artístico, que se lo digan al Equipo Crónica.

El pepino tiene mala solución pero su prestigio aumenta a medida que la gintonería evoluciona; sin embargo la piedra además de ser cien veces más intuitiva, viste más, es más discreta, más noble, más señora. Por otra parte sus nutrientes espirituales son únicos. El pepino, es decir Don Pepino, es un personaje de Ibañez, que también tiene su punto, un personaje mortadelesco con poder para transformarse en todo aquello que podemos entender como "pepino". El cómic está servido.

Ironías que da la vida, opuestos que se odian, complementarios que se aman: piedra y pepino se enamoran sin remedio y pasan a conformar una peculiar pareja, un singular tándem, una desconcertante ensalada para paladares especiales. Falta la escultura que reconozca a Don Pepino su lugar en la historia de Leganés. Aunque bien mirado prefiero cien veces las esculturas minimalistas (especie de menhires) que están al fondo de este primitivo cromlech, y dejarnos de  más esculturas y derroches públicos.

O por qué no. Estamos en el momento propicio para instalar un enorme pepino en una de las entradas a Leganés o en una de sus plazas, y así constatar del todo que lo hortera y el mal gusto triunfan en el mundo de hoy. Su triunfo no es otra cosa que la ocultación de lo profundo, de lo importante, sea por miedo o por lo que sea. No es del todo broma, amigos. No me extrañaria nada que la profecía de Don Pepino se cumpliese; si nos fijamos bien el pepino es el tótem de la huerta, (un tótem fálico humanizado, comestible) y que precisamente aquí en Leganés tuvo prestigio documentado desde el siglo XVI. El pepino es  tótem y hortaliza, es fuerza telúrica, nutritiva y económica; y por si fuera poco es palabra de moda. 

Mientras, creo que  me refugiaré en torno a estos pedrolos, con mi pepino entre las manos, protegiéndome de la estupidez con otros locos de alrededor, esperando a las horas de taller. Aunque no tengo asegurado que con mi medio estrenado Huawei me salve tan fácilmente de la estupidez humana. Y ese es otro tema de locos del que pronto daré cuenta.

Friday, 10 March 2017

HILATURAS III (con técnicas aditivas)




Nuevamente os muestro de cómo quise salvar con hilos y técnicas aditivas una malograda estampa de fotograbado. Sucede que a la hora de empezar a investigar con planchas de fotopolímero son tantas las variables y los elementos que intervienen en el proceso que los errores son más numerosos que los aciertos. De tal modo que hay que convivir con los errores y sacarles el lado bueno, esto es, darles nuevo curso con otras técnicas.

En este caso, a parte de los cosidos,  la estampa sirve para ensayar técnicas aditivas como el carborundum y el collagraph.  Se trata de una variable del grabado en relieve que nos permite llevar a cabo texturas y gofrados con buenos resultados, o al menos interesantes. Aquí he elegido un base líquida como aglutinante del carburo de silicio en polvo, y otra pastosa, compuesta de adhesivos.  

He  querido rellenar los huecos de la letra O (que también podría ser un cero) con materia orgánica, con materia oscura, que el vacío no sea vacío, que sea losa o pozo lo que reposa en el suelo; que sea altar, puerta o monolito (1) lo que se alza en vertical. La obra puede ser una reminiscencia de Adam, del artista británico Anish Kapoor y de otras semejantes que tiene y que consisten básicamente en lo mismo: un rectángulo monocromático.  Así Adán, por mediación de los hilos se conecta a Eva, el réctangulo inferior, para formar un nuevo génesis sin bíblias de por medio.

Me interesa la obra de Kapoor por su experiencia visual, por esa inmersión en un vacío a través de esas puertas que se insertan, en mi caso, en medio de la naturaleza. Kapoor ha descrito su interés por las cavidades y los vacíos en términos de una "incertidumbre sensual", accediendo a una serie inestimable de fuerzas externas e internas, físicas e insconscientes. (2)


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1. Referencia al monolito de Arthur C. Clarke 
2. fuente: www.tate.org

Thursday, 9 March 2017

HEIZIANA (normas de convivencia)





                                                                                                                                                                                                Marzo 2017


I
La cercanía de la primavera es más que un presentimiento en días como los de ayer. No necesita constatación científica, salta a la vista. Los claveles chinos hace semanas que florecieron en el solar que hay frente a la casa del paseo Colón. Las fuerzas de la primavera eclosionan  en todo organismo vivo, y hasta la Missouri clama por desentumecer mis piernas.

Salgo al campo donde anclé el sello de mi tribu: la espiral. Cerca de allí hay otro filón de materiales, de residuos que llevo observando meses. La cercanía de la primavera me recuerda que yo, joven aprendiz de la naturaleza, debo ayudar a los vertederos a esparcir sus semillas. En este caso el trabajo me obliga a esparcir  ventanales-puertas por la llanura, como si se abriera una flor industrial, como si el residuo se convertiera en moviliario natural y tomara una dimensión artística.

II

Un eco de Michael Heizer resuena en mi sesera y en el paisaje creado, con la persistencia de una melodía pegajosa. Sus huecos rectangulares, tan precisos y pulcros (veáse Dissipate 8) guardan un extraño paralelismo con estas piezas. Se habla de la belleza de lo ausente en las obras de Heizer, de que sus excavaciones y transformaciones en el paisaje son tallas para crear obras carentes de materialidad.

Por buscar otro paralelismo al estrictamente visual, pienso que en el caso de las ventanales-puertas se hace patente otra ausencia que potencia la singularidad del lugar. Me refiero a la ausencia de la casa, de la estructura que sujetaba los elementos protagonistas. De esta manera el campo abierto se convierte en casa, en hogar. Una vez que hemos llegado hasta aquí, es fácil hacerse la idea de cómo sería una casa excavada (al modo de las iglesias de Lalibela) y tener de claraboyas estos rectángulos. Tómese esta idea como un boceto de arquitectura futura.

III

Dejo ventanales-puertas en perspectiva mirando el suelo, como bastidores que esperan la mano de la luz . Sus cristales rotos representan nuestro mundo resquebrajado que miran a la tierra - e interrogan al cielo- haciéndola partícipe de su imagen. Mirar estos cuadros supone enfrentarse a un reflejo roto y al lugar mismo.

La tierra y la hierba parecen ajenas a todo, pero en todo intervienen. Son el hermoso caos de la vida que no encuentra oposición, pese a todos los desmanes del género humano. La obra es un diálogo entre naturaleza y la humanidad -tan deshumanizada, entre el caos natural y la razón humana -tan desrazonada. La obra es un resumen de la convivencia entre contrarios, de hecho la obra se basa en ese fuerte contraste y en la perspectiva a tomar como un nuevo cántico a la tierra. 

Monday, 6 March 2017

HILATURAS II (sobre una estampa de fotograbado)



Estampa de huecograbado sobre plancha de fotopolímero cosida a mano.

*

La geometría es la guía del caos, el hermano mayor de nuestro tembloroso pulso. Con la geometría recorro el terreno baldío, lo delimito y lo registro por campos de visión. Recupero el destrozo de la mirada a simple vista, la reduzco a áreas por mediación de aristas. La geometría representa la mitad de lo que veo; la geometría es la proyección de unos ejes engranados que interconectan el caos y el orden, lo que calla y lo que habla, lo perplejo y lo resuelto. La geometría es el esqueleto de dios.